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Actitud5Saltos - Sentido comĂșn y lenguaje sencillo.

Como yo lo pienso

ARGENTINA... ES LO QUE HAY !!!

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegido contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." Esta frase, que parece escrita para la Argentina actual, pertenece a Ayn Rand, escritora estadounidense nacida en Rusia, que en 1957 publicó un famoso libro titulado La rebelión de Atlas .

La novela, a lo largo de sus más de mil páginas va describiendo cómo los burócratas, los empresarios prebendarios y los dirigentes sindicales van ahogando la actividad económica en una carrera enloquecida por apoderarse del fruto del trabajo de los demás. Ayn Rand recurre sistemáticamente a la palabra saqueo y saqueadores, para describir a aquellos que usan el monopolio de la fuerza del Estado para, siempre bajo argumentos de solidaridad social, apropiarse del ingreso de la gente productiva. El final de La rebelión de Atlas es obvio. Si son pocos los que producen y muchos los que consumen y, encima, a los pocos que producen el Estado los agobia con impuestos, regulaciones, extorsiones y demás medidas compulsivas, el sistema económico termina colapsando. Pero lo más grave ocurre cuando los pocos que producen, como sucede en La Rebelión de Atlas, deciden refugiarse en una zona de EE.UU. fuera del alcance de los burócratas. En ese momento, no queda nadie para producir y los burócratas entran en desesperación dado que ya no tienen cómo conseguir recursos para "redistribuir solidariamente" porque los que producían se cansaron de ser saqueados. Es más, los corruptos entran en pánico porque tampoco tienen a quien "coimear" ante la ausencia de producción.

Quien haya leído La rebelión..., tal vez coincida conmigo, que hoy la Argentina tiene una fuerte coincidencia con el libro de Ayn Rand. La burocracia ahoga la capacidad de innovación de la gente productiva con múltiples y arbitrarias regulaciones. A diario nos enteramos de escandalosos casos de corrupción, el dinero no fluye a los que se esfuerzan y producen y el Estado utiliza cuánto medio tiene a su alcance para destruir empresas, o bien ahogarlas financiera y económicamente mediante controles de precios para luego estatizarlas con el objeto de beneficiar a unos pocos amigos del poder o simplemente para vengarse de quienes no piensan como los gobernantes.

Hoy, el argentino siente que no tiene futuro. No visualiza un mediano y largo plazo que le permita planificar su desarrollo. Se limita a levantarse todas las mañanas y ver cómo puede hacer para sobrevivir.

¿Por qué ocurre esta situación de angustiante incertidumbre? Porque el Gobierno, por las razones que fueran, se ha transformado en una cuadrilla de demolición de la economía y ante cualquier opinión contraria, amenaza con avanzar con la máquina topadora para dejar más escombros, regulando, presionando, prohibiendo, etc.

En nombre de la solidaridad social se destruyeron la industria ganadera y láctea; el escaso mercado de capitales que quedaba confiscando los ahorros que la gente tenía en las AFJP; y el sector agrícola, que ha terminado concentrándose en la producción de soja, porque pocos son los que apuestan a producir trigo y otros granos. ¿Qué otra cosa son los US$ 45.000 millones de dólares que se han fugado de la Argentina desde el tercer trimestre de 2007 que una Rebelión de Atlas ante la voracidad del Gobierno? El monto fugado es casi equivalente al total de depósitos del sector privado en el sistema financiero. ¿Cuántos créditos podrían darse hoy a tasas más bajas si el Gobierno no hubiese destruido la seguridad jurídica con sus constantes avances sobre la propiedad privada?

Con las cuentas fiscales haciendo agua, ¿quién va a animarse a traer sus ahorros a la Argentina si sabe que se lo pueden confiscar en cualquier momento bajo el argumento de la soberanía nacional y las políticas redistributivas?

¿Quién puede invertir un peso en la Argentina, si luego no sabe si va a poder exportar, lo van a obligar a vender a precios que no le cubren los costos o lo esquilmarán a impuestos?

Cuando uno ve la evolución de los indicadores económicos confiables y observa la constante decadencia en forma de más desocupación, pobreza e indigencia, no puede menos que menos que pensar si toda la Argentina no es, inconscientemente, una gigantesca Rebelión de Atlas por la que los que quieren producir están saturados de tanta burocracia e incertidumbre en las reglas de juego y comienzan a bajar los brazos, dejando de invertir y de producir más eficientemente, porque saben que cuánto más esfuerzo hagan ahí estará el Estado para hacer fluir el dinero hacia quienes trafican favores.

Bajo esta política de ahogar la producción y la capacidad de innovación, la Argentina tiene, en palabras de Ayn Rand, "una sociedad condenada". Y solo podrá salir de esa condena el día que para producir no haya que tener la autorización del que nada produce, cuando el dinero fluya hacia quienes producen en vez de ir a los traficantes de favores y cuando la gente laboriosa esté protegida por la ley, en vez de que la corrupción sea la protegida.

Dicho en otros términos, nuestro problema económico es sólo un emergente de valores totalmente distorsionados por los que el trabajo y la inversión han dejado de ser recompensados para ser castigados.

(Comentario de Roberto Cachanosky)


VECINOS vs. CIUDADANOS

En tanto y en cuanto los vecinos de Cinco Saltos no se transformen en ciudadanos, nada cambiará. Como vecinos cumplen a la perfección el papel. Pagan sus impuestos sin reclamar. Soportan a los funcionarios de turno mansamente. Les roban frente a sus ojos y es como que miran pero no ven. Y así se podrá continuar por los siglos de los siglos, pero seguirá siendo el pueblo chato, mediocre, sin futuro tal cual lo es hoy. Es el único justificativo que existe para explicar porqué estamos como estamos. En cambio, ser ciudadano implica un cambio de actitud con compromiso. No necesariamente debe ser un compromiso político partidario, en todo caso debe ser un compromiso político ciudadano que no le permita sentarse de brazos cruzados mirando como simples espectadores la realidad que nos atraviesa, que nos destruye como sociedad y como seres pensantes que somos. Esto ya sucedió y lo estamos pagando muy caro. La administración municipal Del Mazo dilapidó la módica suma de 47 millones de pesos en cuatro años. La administración Etcheverry quemará casi 56 millones de pesos al finalizar su gestión. Más de 100 millones de pesos que nadie sabe explicar donde están, que se hizo con ese dinero, quién se lo llevó, quién lo malgastó. Lo que sí es evidente que no está invertido en obras que se puedan observar en el pueblo. Solo con ver los personajes que "administran" nuestros dineros públicos, caeremos en la cuenta porqué no avanza en ningún sentido Cinco Saltos. Nos quejamos, nos lamentamos, los insultamos y maldecimos, pero estoy seguro que en el 2011 estarán nuevamente en carrera para un puesto en el municipio. Pero resulta que a estos personajes los elegimos nosotros mismos, no llegan a los cargos que ocupan porqué si. Ellos son los inútiles y en algunos casos los delincuentes y nosotros los vecinos que los votamos. Por eso puedo afirmar que estamos como estamos porqué somos como somos. Mediocres absolutos. Como se cambia esto?  Decidiéndonos a ser CIUDADANOS de una vez por todas. Dejar de ser vecino pasivo para transformarnos en ciudadanos activos en donde no solo nos prometamos hacer sino que nos comprometamos a hacer. A la máquina de triturar buena gente que es la política partidaria se la puede combatir y eliminar desde la política ciudadana. En la Argentina hubo un tiempo que era peligroso involucrarse, hoy no hay nada más riesgoso que no comprometerse por nuestro pueblo. Debemos abandonar el lugar pasivo de la protesta y ocupar el espacio activo de la participación con propuestas. Tenemos que constituirnos en una minoría transformadora que le pueda ofrecer a la mayoría una alternativa de una ciudad, transfiriendo las virtudes de lo privado a lo público. No solo clamar, sino reclamar aquello que se requiere para lograr un pueblo de progreso, con igualdad y con seguridad para todos los ciudadanos. Ser CIUDADANO pasa por establecer acuerdos mínimos, básicos, para la búsqueda de soluciones prácticas, acordando un decálogo con presupuestos y principios que nos permitan alcanzar mejores instituciones, mas libertad, progreso económico y social, de realización personal, con igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos. El pueblo de Cinco saltos ya no quiere saber de qué se trata, ya sabe absolutamente de qué se trata. Lo más atroz de las cosas malas, es el silencio de la gente buena. Debemos abandonar el lugar pasivo de la protesta y ocupar el espacio activo de la participación ciudadana con propuestas y no solo limitarnos a reclamar derechos sino también a asumir obligaciones cívicas responsablemente. La mayor restricción que tiene Cinco Saltos, somos los propios vecinos. No debemos pretender que todos los políticos se vayan, pero sí que todos los ciudadanos se involucren. El escaso interés con que asumimos nuestras obligaciones cívicas, provoca una crisis de valores que permite que no sean los mejores, sino los peores los que llegan a gobernarnos. En Cinco Saltos hay más buenos que malos, el problema es que las Asociaciones Ilícitas son más eficientes y mejor organizadas. Nuestra crisis es cívica, política y cultural. Tenemos que unirnos no en contra, sino a favor de un CINCO SALTOS distinto, donde todos suscribamos un contrato y pacto cívico, a fin de ser socios plenos y responsables de una sociedad que ya no nos contenga como vecino pasivo sino como CIUDADANO ACTIVO. 

Al menos así es, COMO YO LO PIENSO